El momento de la alabanza

Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial. Mateo 5: 15 y 16. (NTV)

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de viajar a Los Ángeles California y conocer un lugar que estaba chulada llamado Pier de Santa Mónica, en aquel momento atravesábamos un momento duro como ministerio en el cual se venían decisiones fuertes, en mi caso, ¿seguir en esto o dedicarme a mi carrera? Entre otras cosas…

Recuerdo caminar por uno de los muelles y ver todo a mi alrededor, el océano, el atardecer, la gente, la paz que se sentía en ese momento, y pude entender que solo se cuenta con algo seguro en nuestra vida y era justo eso, ese momento, eso es lo que tengo, lo que sigo teniendo y lo que estoy seguro tendré siempre, pero lo que haga con ese momento es lo que puede marcar el rumbo de mi vida.

Contestar la pregunta que me hice fue muchísimo más sencillo pues Dios me mostró que entregar lo más seguro de mi vida me llevaría a entender que Él podía cuidar mejor de mis momentos que yo mismo. En otras palabras trabajar para Él sería mucho más seguro que trabajar para mí mismo.

Creo que como personas que servimos en la alabanza de nuestras iglesias locales, tenemos un deseo ardiente por ver a Dios moverse en medio de nuestras vidas y en las vidas de la gente que amamos en nuestras comunidades, pero eso implica entregar nuestros mejores momentos, fiestas familiares, viajes, tiempo en familia, ni hablar de los momentos de relax que son cambiados por tardes de ensayo y trabajo…

Pero EL MOMENTO llega, un tiempo increíble en donde corazones se juntan para adorar y ser guiados a un instante único de nuestra semana: la adoración colectiva, no cambiaría ninguno de mis momentos donde puedo ver a Dios en acción en los corazones de la gente que asiste a la iglesia en la que Dios me llamó a servir, ese momento en donde Su presencia derriba las murallas de tanta troncada que tenemos en nuestras vidas; el mejor sueldo no se compara a ese momento, a ese instante en donde Dios toca nuestro entendimiento.

Crecer en esto nunca será fácil pues la resistencia se hace presente, las voces de: “ya haz algo que te de dinero”,“¿qué va a pasar si te casas?”, “¿la iglesia?”, consigue un trabajo normal”; en fin… ¿has escuchado esas voces? si, son muy pesadas ¿cierto?, pero hay una voz más potente sobre todas y cada una de ellas: Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana. Mateo 11:30 NTV. Seguro conoces esas palabras.

Tu momento esta aquí, no dejes de prepararte, de servir, de conectar con los sonidos de arriba, de ser quien Dios llamó a adorar.

Saludos a todos, Chris.

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