Alabanza en medio de la dificultad.

He tenido asma desde los 8 meses de edad y en muchas ocasiones me he visto envuelto en diferentes situaciones muy complicadas, algunas me han llevado al borde de la muerte, y aunque suene raro y un poco irónico esa enfermedad me ha llevado a conocer mucho más a Dios; ¡ÉL NO DESPERDICIA NADA!.

Palabras como: crisis, incapacidad, limitaciones, NO PUEDES, entre otras, marcaron mi vida de una forma muy negativa pues crecí como un niño con poco contacto con las personas ya que casi me traían en una burbuja, no puedo culpar a mis padres pues ellos solo hacían lo que creían mejor para mi. A raíz de eso luché mucho tiempo con inseguridades, timidez, baja autoestima, rechazo, etc., pero Dios me ha llevado a derrotar todos esos gigantes poniendo mi confianza en Él.

Alabar a Dios en medio de la dificultad es algo muy difícil, de hecho no podemos hacerlo sin confiar en Dios, ahora entiendo que confiar en Dios es lo más inteligente que he podido hacer, de hecho, es lo único que realmente nos puede sostener, ¿has fallado en tus decisiones?, ¿por qué confiar en nuestras propias decisiones cuando sabemos que pueden fallar? me refiero a decisiones importantes como: ¿con quién voy a casarme? ¿cuál es el rumbo que Dios tiene para mi vida? entre otras. Cuando fallamos lo primero que pensamos muchas veces es en dejar de intentar, la dificultad nos frena, nos paraliza, hace que nos sintamos derrotados, el objetivo del pecado es alejarnos de Dios y hacernos sentir que el no quiere ni siquiera mirarnos, pero lo cierto es que Él nos ama y nos espera con los brazos abiertos.

Las dificultades en nuestra vida pueden llegar de muchas maneras, muchas veces de formas inesperadas, por medio de alguna enfermedad o a través de personas muy amadas, sea cual sea la dificultad por la que estemos pasando debemos recordar lo que Dios nos dice:

Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos. Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 2 Cor. 4:7-9 (NTV)

Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.

He pasado muchas dificultades por causa de mi enfermedad pero he aprendido que esto no se trata de mi, el diagnóstico de los doctores ha sido muy contundente: TÚ NO PUEDES CANTAR, TÚ DEBERÍAS ESTAR ENCERRADO, TÚ NECESITAS ESTAR TRANQUILO, pero se que Dios me ha llamado a alabarle y cantarle a pesar de los diagnósticos, no en una manera de necedad sino de obediencia, nunca he experimentado ninguna crisis en un concierto o cantando en mi iglesia; poco a poco Dios me ha ayudado a depender más de Él, no dejes que tus dificultades te frenen, úsalas como tu plataforma de despegue y úsalas para que otros conozcan a Jesús.

Un abrazo a todos.

Isra.

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